Corrientes, república aparte (para bien y para mal)

Por Ivana Osuna

¿Alguna vez te preguntaste por qué todxs lxs correntinxs tenemos en común al típico familiar que utiliza frases como “al país se lo saca adelante trabajando”, “todos los políticos son iguales, votes a quien votes nada va a cambiar”, “los pobres son pobres porque quieren”, etcétera? Pensá en conversaciones de sobremesa, reuniones de navidad/año nuevo, cualquier evento que reúna a toda tu familia, y siempre hay alguna persona que cumple ese papel. Incluso sin hablar de edades, porque en este territorio, ese no es el problema. 

Es mucho más profundo, viene de la raíz misma de esta tierra, con más de 400 años de antigüedad desde que vino ese muchacho Torres de Vera. 

Nos mostramos siempre muy orgullosos al decir que somos “república aparte”, aunque eso actualmente ya no demuestre motivo alguno de orgullo. Todo lo contrario. Somos como Puerto Rico, que técnicamente forma parte de Estados Unidos pero no. 

Todo lo contrario porque somos la provincia más pobre y con más indigencia del país, donde desde el final de la última dictadura en la provincia fueron asesinadas por el aparato represivo estatal unas 121 personas (6.564 en toda Argentina) y 100 de esas muertes ocurrieron desde el Correntinazo. (Fuente: Diario El Litoral). 

Todo lo contrario porque somos la provincia donde no se respetan las leyes de identidad de género en los medios de comunicación, tampoco la ley de Educación Sexual Integral en las escuelas, llegando incluso a prohibir la participación en la Organización de Jóvenes de la ONU a alumnxs de escuelas secundarias por “diferencias ideológicas” que claramente se resumen en el hecho de que esta Organización apoye públicamente la legalización del aborto en Argentina. Todo lo contrario porque en esta nota te cuento también los enormes problemas relacionados a la falta de políticas de salud pública en materia de educación sexual, anticoncepción y aborto. Nunca voy a dejar de mencionar que desde 2011 un decreto que nos declara “provincia a favor de la vida” no nos permite acceder a la ley de interrupción legal del embarazo, disponible desde 1925 y que ampara a aquellas niñas violadas que no quieren ser madres, justo de esas que hay a dolorosas cantidades por acá. 

Alimentada siempre por las influencias de los países vecinos (y hermanos), la cultura de esta provincia es de un valor incalculable, entrelazándose con la historia de Brasil y Paraguay en su folclore y sus costumbres, hablando un idioma similar y único, reconocido mundialmente por ser increíblemente rico en palabras hermosas y expresiones inconcebibles en otros idiomas. 

Sin embargo, tristemente todo eso se pierde en la mirada indiferente de una sociedad adormecida por mirar tanto hacia el centro: Buenos Aires como la única forma de seguir adelante. “Me recibo y me voy”, “no me quedo ni aunque me paguen” “¿qué futuro tengo acá?”. La fórmula del éxito nunca está en el lugar que nos vio nacer. Algunxs incluso lamentan haberse quedado para ser ignoradxs por… bueno, volvemos al principio del párrafo. 

He visto la cara de mis amigxs cuando les digo que yo no me quiero ir. Tampoco puedo, ¿no? Porque soy pobre. Como la mitad de las personas que vivimos acá, literalmente. Pero, realmente ¿a cúantas personas de acá escuchaste asumir esta realidad? Nadie quiere decir que es pobre porque ser pobre es falta de honra, y lxs correntinxs somos honradxs. Trabajamos de sol a sol para conseguir nuestro dinero porque no se lo vamos a pedir a nadie, ni siquiera aunque nos lo merezcamos por el derecho que tenemos a que se valore nuestra labor. 

Ignoramos nuestros derechos y los ignoramos porque así es la vida, la realidad, la historia; nada puede cambiar porque sino ya hubiese cambiado. Acá no podés tener una banda y vivir de los shows, ser reconocida a nivel nacional. Nah. Y bueno. Nos conformamos con poder mudarnos a Buenos Aires y nunca más volver, y ni hablar de decir de dónde venimos, no vayan a creer que somos pobres. 

Yo soy correntina, nací acá y me quiero morir acá. Le tengo profundo amor a la tierra que me dio los mejores momentos de la única vida que tengo, no puedo irme y no quiero irme. Todo el potencial que tenga, lo voy a explotar en esta provincia. Al pensar en voz alta una vez con una amiga y decirle esto, ella me dijo “vos querés ser una mártir”. 

No. Yo no quiero morir sin haber visto mis frutos cosechados, entonces lo que quiero, es que recuperemos el orgullo por el lugar de donde venimos y nos hagamos cargo de cambiar nuestra realidad, con acciones concretas: apoyando el contenido generado de forma local como apoyamos a los artistas del resto del país e incluso lxs que vienen de otros, comprando la entrada, cubriendo el espectáculo, hablando de bandas y artistas locales, escuchando y recomendando su música, su estilo de arte, cualquiera sea. Seamos críticos y críticas, si no nos gusta algo hagámoslo saber para que podamos crecer todxs. 

Acá también hay lugar para el éxito, porque todxs lxs que ya lo alcanzaron están cumpliendo sus sueños en otro lugar.

Cumplamos los nuestros en nuestra tierra.

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