WINTERFELL

Lo que nos dejó el inicio de la última temporada de Game of Thrones.

A pesar de que pasaron muchas cosas, Winterfell no dejó de sentirse como un episodio de arranque de temporada como los que nos tiene acostumbrados Game of Thrones. Muchos reencuentros, algunas revelaciones, y un pantallazo general de cada personaje, para establecer cómo quedan parados de cara al gran final.

Antes de comentar nada más de la trama, no quiero dejar de mencionar la secuencia inicial de créditos, que tuvo su cambio más grande en la historia de la serie. La ya icónica presentación con la recorrida del mapa de Westeros y Essos, se modifica parcialmente cada temporada, agregando o quitando lugares del mapa según la importancia que tendrán en la temporada en cuestión. Ahora sólo vemos tres lugares: El Muro; -con el pedazo que le falta cortesía de Zombie Viserion-, Winterfell, mucho más nevado que de costumbre, y King’s Landing. La gran diferencia es que en vez de sólo ver el exterior de los edificios, nos metemos dentro de ellos y vemos la cripta y el salón de reuniones de Winterfell, el Salón del Trono de la Red Keep y algún que otro salón más. Un cambio llamativo pero genial para esta última temporada.

Como mencioné antes, este tiene que ser el episodio de los reencuentros. Uno que estábamos todos esperando era el de Arya y Jon, los hermanos Stark más unidos, que no se veían desde la ¡primer temporada!. Me parece que no defraudó, y todos nos emocionamos con ese sentido abrazo, y nos reímos ante la ingenua pregunta de Jon, sobre si Arya había usado alguna vez a Needle.

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El reencuentro entre Jon y Sansa no fue tan cálido. Sansa está muy lejos de ser la niña ilusa que conocimos al comienzo, y es ahora uno de los personajes (sino el más) inteligente de toda la serie. No está muy contenta con el hecho de que su hermano, quien partió de Winterfell como Rey del Norte, regrese habiéndose arrodillado ante Daenerys Targaryen sin haberle consultado. Además, no se equivoca al preguntarle si en realidad lo hizo por el bien del Norte, o porque está enamorado de la Madre de Dragones. Personalmente creo que, aunque hay mucho de lo último, la principal prioridad de Jon es aliarse con quien tenga que hacerlo para conseguir el ejército más poderoso posible para enfrentarse al Night King, tal como le explica más tarde a nuestra niña favorita, Lyanna Mormont.

Otro reencuentro más fue el de Sansa y Tyrion, que no se veían desde la boda de Joffrey, y tienen un intercambio muy interesante en donde Sansa demuestra una vez más que la tiene clarísima, casi burlándose del menor de los Lannister por creer que Cersei realmente piensa ayudarlos.

También tuvimos un ¿paseo romántico? a vuelo de dragón de Jon y Daenerys. Que Jon montaría a Rhaegal en esta temporada era una teoría que todos teníamos, pero me pareció un poco raro que suceda por primera vez de esta manera. Todo esto culmina en una de las escenas más incómodas y cringe que nos ha dado esta serie, con Jon y Dany besándose frente a unas cascadas, ante la mirada juzgadora de Drogon. Después de todo, son tía y sobrino.

Pero lo más importante de esta hora de televisión es que finalmente sucedió lo que todos estábamos esperando desde hace años. Después de que Bran lo apura a Sam, diciéndole que no hay que esperar más, que el momento de que Jon sepa la verdad ha llegado, es Sam el encargado de comunicarle a Jon su verdadero linaje: su padre no es Ned Stark, sino Rhaegar Targaryen. Y su madre, Lyanna Stark. Esto lo convierte en el Hijo del Hielo y del Fuego, en Aegon Targaryen, sexto de su nombre, y legítimo heredero al Trono de Hierro. Jon tarda en reaccionar ante la revelación, pero cuando lo hace, se molesta ante la sugerencia de que Ned, el hombre más honorable que conoció, le haya mentido toda su vida. Sin embargo, Sam le hace notar que sólo estaba cumpliendo la promesa que le hizo a su hermana, la de protegerlo.

Jon ahora tiene un gran dilema en sus manos: qué hacer con esta información. ¿Ocultará la verdad un tiempo más? ¿Se lo contará a Daenerys? ¿Cómo lo tomará? Recordemos que Dany siempre se sintió muy especial al ser la única Targaryen sobreviviente, y está convencida de que su destino es ser Reina. Probablemente lo puedan solucionar contrayendo matrimonio, algo que justamente es sugerido por Varys y Davos en este episodio. Pero para saberlo tendremos que esperar.

Por otro lado, un poco más al norte, vemos que Tormund y Berric Dondarrion sobrevivieron a la caída del Muro en Eastwatch, y están ahora en Último Hogar, que ya fue arrasado por el Night King y su ejército, dejando como souvenir al joven Lord Umber en una de las paredes.

Mucho más al sur, en King’s Landing, Cersei recibe a su único aliado Euron Greyjoy y a la Golden Company, el ejército de mercenarios que contrató para enfrentar a lo que quede del ejército del Norte, según su plan. Ahora tiene veinte mil hombres, dos mil caballos, pero ningún elefante, lo que la desilusiona muchísimo (y a nosotros también). Ante la insistencia del arrogante Euron, Cersei accede y finalmente se acuesta con su aliado y, ¿prometido?. Por la charla que tienen después, creo que no está muy convencida de haberlo disfrutado.

El episodio termina con un reencuentro más, uno muy incómodo pero espectacular. Vemos a una figura misteriosa llegando a Winterfell, que pronto revela ser Jaime Lannister; y desgraciadamente la primer cara familiar que ve es la de Bran Stark, que se pasó sentado mirando raro a todos. Recordemos que la última vez que se vieron, Jaime lo arrojó por la ventana de una torre dejándolo paralítico, allá por el primer episodio.

Solo restan cinco episodios más, y la Gran Guerra contra el Night King ya es inminente. ¿Cuánto falta para el domingo?

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