Toy Story 4: Nunca dejamos de jugar

Por Ivana Osuna

Esta reseña no tiene spoilers, me merezco un abrazo y que compartas esta nota con quienes aún no fueron a ver la película, ¿a que si?

Estábamos esperando mucho esta película y aprovechamos el domingo para ir a verla, así de paso pegábamos una buena dosis de nostalgia que nunca viene mal ese día antes del lunes que siempre se nos hace tan pesado pasar. 

En este capítulo de No Solo en Cines, una semana antes del estreno de Toy Story 4, ya podía notarse una emoción característica de quienes no sabemos lo que es crecer y que hemos visto cada una de las entregas de este, el primer universo conocido de Pixar. Desde el jueves 20, día que estaba anunciado el estreno, era imposible conseguir entradas en boletería, por lo que tuvimos que esperar hasta ayer domingo 23, cuando gracias a la amabilidad de Gabriel San Martin, de los Cines de la Costa, pudimos acceder a la función en 3D y (por supuesto) doblada al español latino primero para saciar al niño interior, y subtitulada después para no perder el carnet de ñoña. 

Si bien la función en tres dimensiones no tiene muchas maravillas, destaca particularmente la calidad de imagen, que basta ver esta comparativa entre el perro de Sid en Toy Story 1 y el gato de la dueña de la tienda de antigüedades en Toy Story 4: 

Los nuevos personajes que se introducen en esta historia, en la que Woody descubre nuevos conceptos de lealtad, son increíblemente bien logrados y se amalgaman perfectamente con Ham, Slinky, el matrimonio Cara de Papa y los personajes que fuimos descubriendo a medida que se desarrollaba esta historia. 

Esta película tiene dos escenarios en los que se va a desarrollar en su mayoría: una feria de pueblo al más intenso estilo yankie y una tienda de antigüedades, donde viven juguetes de otras épocas que nos van a dejar sus buenos sustos (qué miedo los juguetes antiguos, ¿no? ¿por qué tan turbios?); la “villana” de esta entrega es un personaje que tampoco se queda atrás: Gabby Gabby, una muñeca antigua que salió defectuosa de fábrica y vive en la tienda de antigüedades, esperando su momento para ser adoptada por un niño, que tarda en llegar. 

SIn duda, esta nueva película de la saga de los juguetes con vida es una que nadie estaba esperando y que nadie pidió, porque ya nuestras buenas lágrimas hemos regalado a Toy Story 3. Sin embargo, es la dosis perfecta de nostalgia que necesitamos cada tanto para olvidar que ya somos adultos con monotributo. 

¿Para cuándo Monsters Inc. 2? 

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