Sus presentaciones como su existencia en sí no pueden pasar desapercibidas, y la de “Watermelon sugar” como segundo single no fue la excepción. Desde la originalidad y la simpleza de incluir un trozo de sandía cómicamente photoshopeada sobre la mano enguantada que se asoma por un rincón de la portada original de su próximo disco “Fine line”, hasta la performance en vivo con manos temblorosas delatando los nervios de quién, aunque tenga al mundo a sus pies, no deja de ser apenas un chico de 25 años viviendo la materialización de un sueño, podemos reencontrarnos con un Harry Styles que no para de darnos certezas de que su carrera solista está formada por un sinfín de aciertos y que, si nos animamos a siquiera parpadear, corremos el riesgo de perdernos presenciar al momento exacto en que sucede su tsunami en la industria musical.

Desde el lanzamiento de “Lights up”, lo primero que escuchamos de esta nueva etapa, quienes supimos caer en las redes del encanto innato de Harry Styles realmente no hemos tenido respiro suficiente, ya que a partir de ese entonces no dejamos de aguardar las siguientes canciones, videos, el siguiente disco, que poco después pudimos saber que se titula “FINE LINE” y que será lanzado el 13 de diciembre de este año y que además del primer single, éxito en ventas, incluirá 11 canciones más cuyos nombres aún no han sido revelados pero, en compensación a ello, sí la cantidad de letras de cada palabra, cuestión de que uno, en el afán de acortar la espera se lance a jugar a las adivinanzas. Sin embargo, somos conscientes de que adivinar la siguiente movida no es algo que se nos dé con facilidad, y así lo reafirmamos al saber que la próxima canción a revelar llevaba el extraño nombre de “Watermelon sugar”, cómo nuestro artista lo dió a entender a través de Twitter, comparando ésta con “Kiwi”, que forma parte de su primer álbum.

En mi caso particular la sorpresa de la disponiblidad de la canción me alcanzó desprevenida, pues no hubo aviso previo como sucedió con “Lights up” ó “Sign of the times” en su momento, esta vez nos enteramos al instante aquellos cautelosos con todas las notificaciones activadas en todo lo que de actualizaciones en redes se trate, y aún así fue de manera prácticamente inmediata que el tema se ubicó en tendencias, tal y como es normal que suceda con un artista tan en auge como Harry. Sin olvidar además que el estreno fue casi en simultáneo con su extensa e hilarante participación en el programa “Saturday Night Live” donde ofició de invitado y host al mismo tiempo, y es que si, él puede hacerlo todo. En esta emisión nos regaló no sólo las versiones en vivo de estas dos canciones del nuevo disco, sino que también variados sketchs que muestran su faceta de comediante e icónicos looks de quien sin duda se siente completamente libre con su cuerpo, su sensualidad y con la ideología, por fortuna, cada vez más naturalizada de la ropa sin género.

El contexto festivo de un sábado por la noche en el que me encontraba al momento del estreno no fue el más acorde para oírla con detenimiento, sin embargo, simplemente no podía esperar y debo admitir que como primera impresión no me pareció una canción diferente a lo que venimos escuchando y mucho menos algo que se acerque al concepto de “rock psicódelico” que nos venden quienes ya tuvieron contacto con “Fine line” en su totalidad. Llegado el domingo y en un ambiente más compatible la volví a reproducir, en su versión estudio y en su versión livey entonces la idea general cambió de golpe, “Watermelon sugar” continúa la línea del rock setentoso que tan bien le cae al artista en su tono vocal y en su imagen en general, suena de una manera tan particular que me es difícil encontrar influencias claras hacia otros artistas que no sean él mismo, tiene una acertada incorporación de instrumentos de viento, como ser trompetas y trombón en el momento y cantidad justos, y su voz suena distorsionada tal como fue habitual en otras épocas. Las vibras veraniegas de este lado del mundo son la excusa perfecta para escucharla entre una y mil veces, porque te remonta a un día cualquiera de sol y calor que comienza chillin y culmina con una fiesta de sonidos alegres y bailables. Las metáforas utilizadas en la composición de la letra pueden interpretarse de varias maneras, pero si tenemos en cuenta la noción del álbum como “sexual y triste” resumido así por el mismo Harry, podemos irnos por el lado sexual, dónde lo primero que se me viene a la mente es una parte icónica de la novela y película “Call me by your name”, e incluso también hay quienes encuentran referencias a las drogas, pero no lo considero tan acertado como la primera idea. Nuevamente el conjunto de componentes no fallan y termina sonando diferente pero igualmente perfecta en ambas versiones.

Así es como de a poco vamos descubriendo de qué se trata la nueva era de Harry Styles y esperamos que nos siga sorprendiendo tan gratamente como hasta ahora y a no olvidar y estar más atentos que nunca que a los rumores de su próxima visita al país sólo falta ponerle fecha y lugar. Asuntos que serán aclarados en cualquier momento,y con seguridad, cuando menos lo esperemos.

Podés escuchar “Watermelon Sugar” y tentarte de sandía en la playa acá :

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