Ramiro Flores: “es muy importante el volver al escenario, para nosotrxs y para la gente…”

Ramiro Flores es un “capo musical”, o así preferimos decirle, ya que es uno de los músicos experimentales más creativos en la escena musical de Argentina. Se trata de un artista versátil, presente en varias formaciones que responden a sus distintas búsquedas creativas.

1444WFC es una banda que conforma en este momento junto a Ezequiel Cantero y Joaquín Waiman, a fines de julio tocaron en el Konex en la Ciudad de Buenos Aires. Nos pide un ejercicio imaginativo a la hora de pensar el nombre de esta banda, que se puede encontrar en múltiples plataformas.

Su último disco, Tauro (proyecto en conjunto con MAPU, Hernán Jacinto y Pablo González), salió el 3 de julio, y fue presentado el 21 de agosto, en esta vuelta paulatina de los espectáculos con protocolos de cuidado: “es muy importante el volver al escenario, para nosotrxs y para la gente…”.

Las alternativas online que surgieron durante la pandemia para poder brindar y asistir a los shows distan bastante de la experiencia “real” que solíamos vivir hasta principios del 2020.

En los shows de Ramiro hay una conexión en la que está presente la improvisación, es importante para él ir sintiendo lo que está pasando y también con el público: “(el público) te carga de una energía que cuando estás solo en tu casa no está, es una cosa que se comparte”.

Con respecto a la selección de músicxs para cada proyecto en particular, Ramiro nos cuenta que en el caso de MAPU estuvo tocando con ellos hace muchos años en distintos proyectos, que con algunxs hay una trayectoria compartida de quince años, de tocar sin parar. El vínculo que se genera también es el de amistad.
Nos cuenta que en el ámbito musical, sin importar el género, sucede esto a menudo, que uno va compartiendo y formando distintos proyectos casi con lxs mismxs colegas a lo largo de la carrera, que se va amoldando a las búsquedas personales.

“El Jardín de Ordóñez” es un disco que además contiene poemas. En él están presentes también Ezequiel Canteros, Hernán Segret, Pablo González y Martín Varela. Se trata de un “cuento musical”, de música programática que se fue armando y retroalimentando.

Consiste en un relato, una foto de diferentes situaciones de la vida de una persona del conurbano bonaerense, que tiene una casa con jardín de los años cincuenta, un auto. A medida que crece está presente una novia de la juventud, la recuerda. Nos dice que a la música la tocaron pensando en todo eso.

Tal vez lxs oyentxs escuchen el disco sin llegar a estas reflexiones o sensaciones, pero Ramiro nos relata el concepto con el que fue pensado y creado, lo que hay detrás. Una vez que la obra sale de uno, el público ya puede apropiárselo. Tal vez el cuento en sí sea melancólico y las melodías no. Tomi, ya nos había contado previamente en La Juve que de alguna manera fue influenciado por Ramiro, eligiendo el camino de la improvisación, de lo progresivo.

En algunos de sus proyectos, de hecho, hay presentes dos baterías. Su búsqueda responde a hacer la música que a él le parece interesante escuchar, que siente que es una síntesis de la música que conoce y lo influenció. Una mezcla entre lo que siente, y lo que él puede hacer y reflejar. Una muy abstracta: “me sale así”.

Con respecto a crear “algo más mainstream”, Ramiro cree que “dependiendo del momento uno va tomando decisiones, a veces uno tiene ganas de tocar más rápido, otras más lento, no es una decisión estándar que se toma para siempre”.

Acá podes escuchar completa la entrevista:

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