Argento no autorizado

El Nokia 1100 es casi un mito, Damas gratis musicaliza los mediodías familiares y otros tantos encuentros paquetes, las biromes con doce colores son un mal chiste y la palabra pasacassette te remite a Julio Iglesias. Las realidades son como las pantallas del family: simples e infinitas hasta volverse predecibles, sin embargo siempre nos quita las tres vidas.

Replantearte los objetivos personales en julio puede ser complicado, incluso con el aguinaldo en mano. Pero hacerlo en enero es mucho más tedioso porque todos están de vacaciones y no da dejar de ir a la playa el fin de semana, es más fácil seguir ignorando lo que nos pasa.

Siempre pareciera no ser el momento, nos olvidamos que el mañana también dura veinticuatros horas y que la leche condensada no evita la muerte. Somos astronautas viajando en aviones de papel al trabajo, somos capaces de cualquier cosa por una garantía propietaria y vender siempre está por delante de la calidad.

Somos repetitivos, insistentes y nos copiamos a nosotros mismos porque nos cuesta ver al de al lado; somos una película de bajo presupuesto, sin actores destacados y con un guion entretenido que no dice nada. El apuro del tiempo no deja que se desarrollen las raíces ni respeta los períodos de cultivo, esquivamos los obstáculos del progreso e idolatramos a La Beriso.

Ante el derrocamiento del amor contemporáneo salimos corriendo en busca de un amor pasado, porque preferimos lo seguro antes que seguir interrogándonos. No merecemos lo que nos pasa pero deberíamos hacer algo si queremos que no nos pase más. Siempre será más fácil adiestrar que popularizar el pensamiento, quizás por eso la industria de las ideas está colapsado por ocurrencias de medio tiempo que sin saber intentan abrir otra empresa; con otros operarios, otros adiestramientos y más frivolidad.

Ya no somos Argentinos más bien somos argentos, una especie nacionalista que trabaja duro para tergiversarlo todo. Que en vez de pensar un mundo mejor prefiere discutir si la tierra es redonda o cuadrada, una sociedad que pretende la revolución por decreto. Un numeroso grupo de tipos destacables que en vez de desarrollar su talento se pelean entre sí. Somos la impunidad de Maradona y nos defendemos con el gol a los ingleses, el que fue con la mano.  

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