La cultura de la cancelación

Por Ivana Osuna

Hay una discusión eterna sobre las responsabilidades que un artista de renombre tiene, debe o debería tener con respecto a la misma infinita cantidad de temas, causas, posiciones políticas, entre otros. Porque claro, todxs pensamos la fama como una utopía bonita, y es muy poca la gente que reflexiona sobre los contra de tener 500 mil seguidores o más en una red social. 

Para ponernos en contexto, revisemos esta noticia sobre Rosalía. Hace unas semanas, la artista española que a estas alturas ya es mundialmente reconocida, recibió el repudio de miles de activistas contra el maltrato animal, ya que descubrimos que las pieles que usa en sus fotos y videoclips son de piel de zorro y cordero. 

Otra noticia que también nos puede interesar, tiene que ver con el nuevo videoclip de Ariana Grande feat. Social House, Boyfriend. 

En el videoclip, se la ve a la cantante en escenas donde tiene que pelearse con otras mujeres por su novio. Más allá, claro, de lo bizarro del video en general, porque hay que ser honestxs, no es el mejor videoclip de Ariana Grande. 

Todas estas acciones, realizadas por artistas que hoy direccionan e influencian a toda una nueva generación, transmiten un mensaje pasado de moda. En pleno siglo XXI, que sigamos discutiendo por qué está mal usar pieles de animales para vestirse, o explicar por qué hay que dejar de fomentar la competencia entre mujeres por “el amor” o la atención de los hombres, es un despropósito. Pero ya sabemos lo complicado que es despegarse del fanatismo para mirar con objetividad lo que hacen nuestras estrellas favoritas.

También es bueno reflexionar sobre esta nueva tendencia a “cancelar” aquellos personajes que nos “decepcionan” con algo que vemos que hacen: ¿quién tiene derecho a cancelar a quién? ¿quita mérito lo que han hecho por la industria que representan?

Hay muchas respuestas para estas preguntas, y ninguna representa la verdad absoluta. El hecho de hacérnolas ya constituye en sí un importante avance. De ahí a resolver si seguimos escuchando a Rosalía o Ariana Grande, ya son procesos personales que cada unx lleva como puede, con otros tantos que sólo cada unx conoce y reconoce. 

Lo importante es dejar de proyectar sobre personas que en realidad ni siquiera nos conocen, y vamos que no les hace ninguna diferencia si dejamos de dar play a sus canciones en Youtube. El verdadero cambio está en nosotrxs, y en las acciones que tomemos para mejorar nuestro entorno. 

En conclusión, no usen pieles de animales y no le lancen flechas a chicas que están coqueteando con la persona que les gusta. 

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