Foto: Pombero Pícaro, por Eugenio Led. Ilustración. 21 x 29,7 cm.

Mitos y Leyendas Guaraníes por Nube Ediciones en el Museo Vidal

Eugenio Led y las leyendas de Caá Porá, Mulánima y el Pombero Pícaro, una nota colaboración de Facundo Sagardoy.

“Todas las leyendas de estos personajes son protecciones al medio ambiente y otras protecciones que están en serio riesgo y en peligro y hay que salvar”, señala el artista visual Eugenio Led, uno de los 17 artistas visuales parte de la exposición online de Mitología Guaraní inaugurada por el Museo Dr. J.R Vidal y Nube Ediciones.

Además de Led participan en esta muestra Diana Aguirre, Agustina Magalí Aguirre, Manuel Artigue, Marcos Billordo, Emiliano Correa, Sofía Di Pietro, Jorge Efrén Silva, Sol Flores, Matías Gómez, Gerardo Mansur, Kevin Mayore, Darío Ojeda, Alexander Roa, Fabián Roldán, Bibiana Romero y Carlos Vivas.

La muestra puede apreciarse completa en https://museovidal.wixsite.com/corrientes.

Foto: El Pombero y El Tigre del Paraná, por Eugenio Led. Ilustración 21x29,7 cm.
Foto: El Pombero y El Tigre del Paraná, por Eugenio Led. Ilustración 21×29,7 cm.

CAÁ PORÁ

Ente fantástico de la creencia guaraní. Se lo representa como un hombre de talla gigantesca, monstruoso y velludo, que fuma una pipa hecha con un cráneo y una tibia humanos y devora a la gente chupándola.

Pero otras veces, Caa-Porá puede aparecer bajo el aspecto de un hombre negro y malvado que golpea a los cazadores y a sus perros impidiéndoles trabajar. Y otras veces puede aparecer como una bella mujer que desnuda, causa la locura de los hombres que se ingresan en la profundidad de la selva.

Se lo describe como un gigante velludo y de gran cabeza, que vive en los montes y se come crudos a los animales que el hombre mata, pero no encuentra o huyen heridos para morir lejos del cazador.

Este hombre velludo que se aparece a los cazadores montado en el último pecari de la piara que están exterminando, para dejarlos idiotizados para siempre o traerles otras desgracias. Por eso muchos se cuidan de incurrir en tales exterminios.

A veces el Caá Porá se convierte en simple Pora o fantasma que se aparece en el monte, con la forma de cerdo o perro que echa fuego por la boca y aterroriza así a los animales.

Foto: Caá Porá. Eugenio Led. Ilustración. 21 x 29,7 cm
Foto: Caá Porá. Eugenio Led. Ilustración. 21 x 29,7 cm

 

MULÁNIMA

Dice la leyenda que el fantasma de una mujer que por sus pecados es condenada y convertida en mula. Con esta forma recorre los caminos a toda velocidad, cargada de cadenas y echando fuego por la boca, atacando y dando muerte a cuantos encuentra a su paso. Busca de esta manera un valiente que la haga frente y logre sacar el freno que lleva en la boca, liberándola del castigo.

Se la llama también Almamula, Tatá Cuñá o Mula frailera, y son mujeres que tuvieron relaciones sexuales con un hermano, el padre, un cuñado o el cura. Una forma de protegerse de ellas es con un cuchillo de acero, porque tiene la cruz entre el cabo y la hoja.

Foto: Mulánima por Eugenio Led. Ilustración. 14,8 x 21 cm.
Foto: Mulánima por Eugenio Led. Ilustración. 14,8 x 21 cm.

POMBERO PÍCARO

Quizás sin lugar a dudas sea la leyenda guaraní más popular de todas. Uno de los 7 hijos monstruos de Taú y Kerana, sietemesino como todos sus hermanos y el más “travieso” según las circunstancias. Puede llegar a ser tanto amigo como enemigo del hombre según la conducta de este.

El Pombero es un duende antropomorfo, un hombre, feo, más bien bajo, fornido, retacón, moreno, con manos y pies velludos, cuyas pisadas no se sienten, talvez un indio Guaikurú. Lo describen también andrajoso, cubierto con sombrero de paja y con una bolsa al hombro (confusión con Kari-Vosá). Habita en el bosque o en casas o rozados abandonados, en taperas. Anda de noche, viajando por todas partes.

Tiene habilidades tales como mimetizarse con facilidad, hacerse invisible cuando quiere y hacerse sentir por un toque, con sus manos velludas, que producen pirî (escalofrío); puede deslizarse por los espacios más estrechos, pasar por el ojo de una cerradura, correr de cuatro patas, imitar el canto de las aves, especialmente las nocturnas, el silbido de los hombres y de las víboras, el grito de animales, aullidos, el piar de los pollitos, etc. Lo describen, también, como ventrílocuo.

Tiene ocurrencias y es travieso; suelta los animales del corral o dispersa tropas o manadas de animales salvajes o domésticos; roba tabaco del perchel, desparrama el maíz amontonado y el popî (mandioca mondada), roba miel, gallinas, huevos, echa del caballo al jinete andante, asusta a la cabalgadura.

Es sensual. Despierta a las mujeres con el suave roce o caricia de sus manos velludas, especialmente a las que duerman afuera en las noches de verano. A veces las posee, y se cuenta de mujeres embarazadas por el Pombero, cuyo hijo nace muy parecido a éste. Se cuenta, también, de jóvenes raptadas por Pombero, que después de saciarse en ellas, las deja sueltas, a veces embarazadas.

Para granjearse su amistad o simpatía, su buena voluntad, hay que hacerle regalos. La gente suele dejarle un poco de tabaco, miel u otras ofrendas, como una botella de caña, etc., en lugar accesible, en un sobrado, sobre algún apyka (banco o silleta), en el okupe (atrás de la casa), cerca del rancho, pronunciando una corta oración, rogándole no cometa más fechorías. Ganando su simpatía, el Pombero cuida de la casa del que le regaló, de sus animales, de sus cosas y hasta se dice que retribuye atenciones, apareciendo en la casa frutas, huevos, etc.

Si se habla mal de él o no se le hace regalos puede vengarse persiguiendo a los moradores de la casa; asusta al que habla mal de él o mediante un simple toque le deja con ataques o mudo (ñe’engu) o zonzo (tavy) o tembleque (marachachâ). Nuestra gente [gram: la gente paraguaya] se guarda muy bien de pronunciar el nombre del Pombero, particularmente en las reuniones nocturnas, y a él se refieren como Karai-pyhare, “el señor de la noche”, porque puede aparecer cuando se lo nombra, como acudiendo a un llamado.

Fuente: Diccionario de Mitos y Leyendas – Equipo NAyA http://www.cuco.com.ar/

Foto: Pombero Pícaro, por Eugenio Led. Ilustración. 21 x 29,7 cm.
Foto: Pombero Pícaro, por Eugenio Led. Ilustración. 21 x 29,7 cm.

El origen del nombre quizá lo encontramos en el sur del Brasil, donde se llama «Pombeiro» al que espía. Igualmente, los aborígenes guaraníes llamaban al que marchaba en las líneas de avanzada, reconociendo el terreno, antes y durante los malones. Por su actitud de acecho, quizá Pombero derive de estas fonías aunque puede derivar de la expresión guaraní «Po mberu» (‘Mano de mosca’), que puede aludir a lo silencioso e imperceptible de este genio de la noche.

 

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