Otras 23 horas más.

Por Meli Echeverria

 

En Argentina una mujer es asesinada cada 23 horas. Un total de 23 femicidios directos y vinculados en los primeros 15 días de 2021. Si sacamos las cuentas van 44 pibas muertas. 45 vidas en 1 mes y 9 días. 

¿Cuántas más?

La misma pregunta me retumba en la cabeza, a la par de un numero imaginario, en letras rojas grandes y llenas de sangre. ¿Cuántas más?¿Cuántos golpes mas? ¿Cuántas denuncias más? ¿Cuántas pibas muertas más?
¿Cuántos años hay que esperar? ¿Cuántas marchas más? ¿Cuántas vamos a morir en cada hermana perdida? ¿Cuántos cadáveres quieren encontrar hasta que se pueda parar? ¿Cuántas vamos a ver morir, escurrirse entre nuestros dedos? ¿Cuántas pibas van a no importar más dentro de 24 horas? Porque hoy son noticia y mañana ya no.
Pero tranquilxs porque ni 24 horas van a pasar y ya va a haber otra muerte, otra cara, otra noticia.

Otra vida perdida, otro grito de ayuda que nadie escucho, denuncias que nunca se procesaron, mensajes que se ignoraron, señales que se dejaron pasar.
“Me mande una cagada” le dijo Matías Ezequiel Martínez a su tío por teléfono, ayer después de haber matado a Úrsula.

“Una cagada” de 30 puñaladas, “una cagada” después de 18 denuncias, “una cagada” que se llevo la vida de otra piba, una más, otra más.

¿Ya pasaron las 23 horas? siempre me pregunto lo mismo, ¿Ya pasaron las 23 horas tan rápido? ¿Tan rápido se fue otra vida solo por el gravísimo “error” de haber nacido mujer en este país?

Úrsula le escribiste a Milagros, “me vi muerta” le dijiste y le pediste que te acompañe a denunciarlo, ¿Cuántas denuncia hiciste Úrsula? Me pregunto cuántas veces reviviste cada golpe delante de algún hijx de puta que no movió ni un dedo. ¿Cuántas de esas veces fueron mujeres las que te ignoraron? Me pregunto cuántas veces lloraste en una mesa, en una comisaria, contando con detalles como te pegaba. Fuiste con tu mamá un sábado te dijeron “es fin de semana, no tomamos denuncias”. ¿Lloraste ese día también Úrsula? ¿Te abrazaste a tu mamá fuerte, triste y rota, esperando que ella pueda cuidarte?

 

¿Lloraron juntas?

Porque ahora estoy llorando yo, por tu dolor, por tus lagrimas que no encontraron consuelo, por tu madre rota, por tus amigas llenas de impotencia. Por un estado que te mató con su inferencia, por leyes que no cumplieron objetivo, de bronca por esos hijos de puta que te dieron un papel y que te ignoraron.

Ya pasaron 23 horas otra vez y me pregunto el nombre de la que te siguió, me pregunto por su cara, su familia, sus amigas y sus lagrimas. Me pregunto ¿Cuántas denuncias hizo? ¿Cuántas amigas están llorando por ella?

Otras 23 horas más y otra piba perdida en nuestras manos. En tus manos. En mis manos llenas de sangre mientras agarro un numero 46 rojo, grande y cuento otras 23 horas más.-

Úrsula Bahillo fue apuñalada por su ex novio policía.

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