SERENDIPIA: EL CERRAJERO DE DIOS

En otra edición de la revista cultural de la Mega recibimos una nueva colaboración desde la secretaría de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), y de Editorial D. Rocío Palacio nos invita a sumergirnos en las sencillas pero profundas palabras del este autor mburucuyano.

“El autor nos propone tener una mirada más “humana y familiar”, sin dudas, uno de los
desafíos más grandes del hombre de ayer, de hoy y el de siempre. Todo aquel que tenga
deseo de cambiar, en cualquier nivel, tanto psicológico, existencial o espiritual, siempre
tiene que tener en cuenta su estructura bio-psíquica, su historia, su entorno sociocultural, sus experiencias, raíces, hábitos, etc. Solo así somos capaces de volver, de abrir
puertas, de reconocer la compañía de Dios, siempre inesperado, pero vertiginosamente
presente en y con nosotros.” Cura Párroco, Padre Hernán González.
Fragmento extraído de la obra:

“-Pedro, ¿a qué te dedicas? – Era la pregunta pendiente.
-Soy cerrajero, hijo.
-¿Cerrajero?
– Sí, cerrajero. Abro puertas.
-¿Qué clase de puertas?
-Las más difíciles.
-Ah, es por su oficio entonces oos grandes manojos de llaves.
-Claro, hijo. Cada llave es única y abre una puerta especial.
Sinceramente nunca había tratado tan de cerca con un cerrajero y me parecía muy
simple tener, en un manojo, un gran grupo de llaves… y que alguna coincida para abrir
puertas trabadas. Me parecía más lógico llevar una caja de herramientas; además, ir tan
lejos a hacer un trabajo y a dedo, me llenaba de desconcierto. Tampoco quería ponerlo
incómodo preguntándole demasiado. Se me hacía que era un buen hombre (por lo
menos, esa sensación transmitía).
-Pedro, discúlpame la insistencia, pero… ¿Siempre hizo este trabajo?
-Siempre. Llevo toda una vida haciéndolo, trabajando aquí y allá… aunque ahora estoy
un poco retirado y cansado y elijo qué trabajo hacer.
-¿Y le gustó siempre hacer este trabajo?
-Por supuesto, ¿a quién no le gustaría hacer lo que le apasiona? Elijo el trabajo, lo
analizo bien y lo ejecuto; además, al ser circunstancias especiales y urgentes, la
satisfacción de ver al cliente contento, es muy gratificante.
-¿Y este trabajo que está yendo a hacer es urgente?
-Sí, hijo, es urgente… demasiado urgente… y creo que llegaré bien a tiempo.”
“He aquí un hombre con sueños de prosperidad y grandeza que luego descubre en los
materiales solo el sutil olor a cardenillo, un hombre con anhelos que sale en busca de
una meta, pero olvida lo esencial, lo radical: el amor y la calidez del seno familiar”
Núñez.

Hay que ir de detrás de los sueños, dicen… pero qué hacer cuando uno tiene que emigrar
para ir detrás de ellos y de pronto extraña su lugar, sus raíces, el principal motor: la
familia, la que llena el alma de felicidad y equilibrio. ¿Entonces qué hacer?
Los invito a conocer “El Cerrajero de Dios” de Humbero Naessens, escritor
mburucuyano. Una obra imperdible que no puede faltar en tu biblioteca.

Otra obra de este mismo autor:

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