Bellamente hegemónica

Meli Echeverría y Cecilia Medina desarrollaron la noción de cuerpos hegemónicos. Meli explicó los estándares de belleza y cómo violentan nuestros cuerpos. Mientras que Chechu expuso sobre estos estándares en el ámbito del periodismo deportivo.

“Los estándares de belleza son construcciones sociales. Narrativas que se nos imponen haciéndonos creer que todxs debemos y podemos llegar a una cierta cosa, a un cierto ideal”, explica Meli.

Estos estereotipos funcionan como un organizador de la información bajo la noción de hacerle más fácil a nuestro cerebro la vida en sociedad, en nuestro permanente contacto con otrxs. “El problema aparece cuando estos estereotipos surgen de construcciones sociales que tienen como finalidad la discriminación”, afirma.

Gracias a los estereotipos se puede definir qué es bueno y qué es malo, como también definir qué lindo y qué es feo. Desde esta noción se considera lo permitido y lo que está prohibido. “¿Si nos hubiera tocado a nosotrxs vivir en una época donde los cuerpos de mayor tamaño fueran los más valorados, tendríamos hoy a mujeres delgadas buscando la manera de subir de peso y consumiendo todo tipo de productos y servicios para lograrlo?”, pregunta Meli.

Amalia, hija de la Reina Máxima de Holanda y hereda al trono, fue presentada en una portada de la revista Caras como una mujer “plus size” y en letra chica se aclaraba que defendía su figura de mujer real. “Podemos marcar cómo la revista usa el término “plus size” para disfrazar la palabra gordx”, destaca.

¿Quiénes son las mujeres reales y quiénes no lo son? ¿Amalia no es una mujer real? ¿Por qué? “La noticia central es que luce con orgullo su cuerpo, como si el orgullo es una justificación por no ser hegemónica”, sostiene Meli.

“Normalizan que nuestros cuerpos sean constantemente señalados al punto de transformarnos en nuestros propios jueces. El dedo acusador se encarga de hallar siempre algún error nuevo que nos aleja de ese cuerpo hegemónico. Se trata de un juicio ininterrumpido, firme y obstinado que opera a nivel inconsciente y que no da respiro,” reflexiona.

Hablar de cuerpos ideales es lo mismo que debatir sobre un color de piel o un talle de zapato ideal. Los cuerpos de las personas naturalmente tienen diversos tamaños y la Industria impone el erróneo mensaje de que todxs tenemos que adaptarnos al mismo molde.

“Ni la salud, ni el éxito, ni el fracaso, ni el valor, ni el amor, ni la tristeza o la felicidad son exclusivos para un sólo tipo de cuerpo. No hay un molde, no hay un tipo de cuerpo ideal. Nuestro cuerpo existe y así como existe, tiene que ser respetado y querido. La lucha no es individual, este tipo de lucha es colectiva,” concluye.

Ceci por su parte trajo a la mesa de Las Lisas el debate de los cuerpos hegemónicos en los medios de comunicación relacionados al deporte. Poniendo en evidencia por ejemplo, que las disidencias no tienen referentes conocidxs en el periodismo deportivo.

El caso disparador es la contratación de una persona en un programa deportivo, en un canal muy reconocido de deportes, pero que no tiene las bases de periodismo. “Ella es abogada, había empezado a estar en un programa deportivo y cumple con las características hegemónicas que hablamos siempre. Es rubia, alta, flaca, de ojos verdes y la visten hermosa, más hermosa de lo que ya es”, explica Ceci.

De la misma forma surgieron nombres de otras mujeres que no tienen bases comunicacionales, pero que llegan a lugares importantes en los medios de comunicación. Personas como Sol Pérez o Romina Malaspina comparten los estándares hegemónicos impuestos.

“Si nos ponemos a pensar, la mayoría de quizás diez periodistas o de chicas que están en los medios de comunicación deportivos y no deportivos, son jovencitas, flaquitas, rubias. Tienen un cuerpo así hegemónico, que llama la atención de los hombres y las visten para hacerlo notar más”, reflexiona Ceci.

Carla Mileo es la primera relatora de fútbol, se desempeña en fútbol de ascenso, y trabaja con otras colegas como Ivana Rodríguez. Carla tiene rastas y no cumple los patrones de belleza hegemónicos.

“Es una chica común, como cualquiera, como vos, como yo. Es reconocida por otras chicas que la apoyan, que la alientan por su trabajo, por su desempeño, porque marcó algo muy importante como ser la primera relatora de fútbol. Pero si vos preguntas, quizás a otras personas, a otros hombres, quizás no la conozcan”, remarca.

“Y esto es lo que hace la diferencia entre lo que es un cuerpo hegemónico y uno que no. Y que también te hace marcar la diferencia que hay dentro de los medios de comunicación, principalmente los deportivos”, concluye Ceci.

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