Cuántos trabajadores municipales más deben morir en la gestión de Eduardo Tassano

Manuel Peloso, 20 años, fallecido en enero del 2020 después de haberse accidentado en servicio al ser cortado en una de sus manos con un vidrio, que algún o alguna miserable dejó en la bolsa de residuos sin envolver en cartón o papel como nos enseñaron de chicos. Sumado a esto, al trabajador no le dieron la atención, ni la importancia, como tampoco la licencia obligatoria para ir a hacerse ver la herida, ni en la Municipalidad de Corrientes, ni en el hangar de la empresa privada LUSA – propiedad de Juan Carlos Romero de ERSA; Radio Dos; TECSA; Diario Época, etc., etc., etc. Lo obligaron a continuar trabajando a pesar del dolor que evidenció el laburante, muere de una septicemia en cuestión de pocos días después.

Septiembre, mismo año (2020), otro laburante municipal de apellido Reyes, muere en el hangar de LUSA, atropellado por uno de los camiones recolectores de residuos. Silencio estampa por parte de las autoridades municipales (Tassano, Lanari, Calvano); silencio estampa por parte de la empresa privada de Juan Carlos Romero; silencio estampa por parte de la conducción carnera de la AOEM – que continua al frente del sindicato, fue reelecta – y silencio estampa también por parte de la justicia. No pasó nada total el muerto es otro “basurero” más, ¿ a quién le importa?.

Septiembre 2022, hace unos meses atrás nada más, muere electrocutado Enzo Rodríguez, durante trabajos de cambio de luminarias led en el barrio Víctor Colas de la Capital, trabajo de cientos de miles y miles de pesos promovido por el propio intendente Eduardo Tassano. Un joven trabajador de 22 años que prestaba servicio para una supuesta “empresa privada”, definición ésta la de empresa privada que es sinónimo de curro de los mismos funcionarios que tercerizan los servicios públicos aun existiendo en la comuna de la Capital la división de electrotecnia con personal más que capacitado para las tareas en cuestión. Otra vez, nada, absolutamente nada pasó, ningún costo para nadie total el que murió era un pobre trabajador nada más, ¿A quién puede importarle?.

15 de enero del 2023, hace unas horas atrás, muere trágicamente Ramón Araujo, otro trabajador municipal del área de Tránsito, evidentemente muy querido por sus compañeras y compañeros, y en general por las personas que lo conocían por lo que hemos tratado hasta el momento. Araujo muere paradójicamente en las afueras de una “fiesta”, la del Chamamé, la de las grandes contrataciones y negociados, regenteada por el propio gobierno, la fiesta del Chamamé esa que nunca jamás rinde cuentas de los egresos e ingresos monetarios tratándose de fondos públicos. Muere Araujo atropellado y pisado por un móvil de la Dirección de Tránsito Municipal que evidentemente no tenía frenos, no estaba en condiciones de circular ni mucho menos estar prestando servicio para una dependencia pública, casualmente la misma dependencia de la comuna que habilita o no a los vehículos a transitar por las calles de la Capital Correntina, la que te exige la documentación, la revisión técnica del vehículo y más para poder darte la habilitación.

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