Las palabras del cuerpo: la relación cine-afectos

Retomando la idea de pensar al cine como experiencia, Eduardo Galak explicó aquello que escapa a la cultura y forma parte del cuerpo. El investigador del CONICET y profesor de Educación Física tuvo una nueva columna en el programa, Sin Aportes. En esta oportunidad, la mixtura de los conceptos de cuerpo, cine y afectividad fue explicada a través de los films “The Kid” y “El gran dictador”, de Charles Chaplin.

“El cine nos transforma, nos lleva a otros planos, porque es una experiencia que podemos relacionar con hechos de la vida cotidiana. En general pensamos la palabra afecto con distintas significaciones: el afecto que tenemos por una persona, un cariño; también es toda esa significación social de que algo te afecta, no necesariamente es bueno”, argumentó Galak.

¿Cómo los afectos entrelazan las imágenes en el cine? fue la pregunta disparadora. La relación cuerpo-afecto es una de las tareas más difíciles, puesto que se deben interpretar cuestiones referidas al cuerpo y a las emociones, que en la mayoría de los casos son imposibles de explicar.
Charles Chaplin tuvo la capacidad de mixturar distintos gestos en su cuerpo, como incluir una performance de danza en una pelea de box. Esta capacidad le dió la posibilidad de traspasar la pantalla con las emociones, principalmente en el film, “The Kid”.

La película data de 1921 y a pesar de ser muda, tiene la característica de que su final es de las escenas más icónicas del cine. El argumento muestra a un niño frente a la Modernidad, que fue abandonado por su madre e institucionalizado en un orfanato, y que es adoptado por Chaplin. Al ser apartado de su adoptante, interpreta un llanto desgarrador que Galak lo relaciona con la idea de tocar una fibra íntima en el espectador, generando un impacto en su cuerpo, en sus emociones.

“En general pensamos que hay cosas que nos afectan porque las vivenciamos, pero la experiencia va un poquito más allá de eso, porque no es necesario vivirla para sentirla. Hay muchas cosas que no vivenciamos, pero que nos permite sentirnos parte incluso en la piel del otro. Esas son las palabras del cuerpo, aquellas cosas que los cuerpos dicen a través de las imágenes”, sostiene.

Por su parte el film, “El gran dictador”, tiene la particularidad de haberse estrenado el 15 de octubre de 1940, época sincrónica a la realidad bélica que se muestra en su argumento. El discurso final en el que el “gran dictador” le habla a sus soldados antes de la invasión alemana a Austria, es de los más aclamados en el cine, puesto que contiene frases célebres como: “Pensar menos y sentir más”; “Tenemos que volver a atender a la tierra que es la que nos provee los alimentos”; “No son mitad máquinas mitad hombres, son hombres”.

En este sentido, se preguntó Galak, “¿qué es esto que el cine nos hace sentir, además que nos hace pensar?” Y respondió que generalmente cuando se habla de los afectos se tienen dos registros: la idea de lxs que unx quiere y una connotación negativa, aquello que a unx le afectó. Para él es muy importante resignificar la idea de los afectos como buenos o malos per se.

“El cuerpo para Occidente, para la Modernidad, queda en un lugar ambiguo entre la naturaleza y la cultura donde los afectos viven en un territorio complejo dentro de esa ambigüedad. El cuerpo fue cubierto con un manto de intimidad, para que los afectos queden en el ámbito de lo íntimo. Abogo desde este humilde espacio a darle un sentido colectivo a las emociones, no reprimirlas porque el simple hecho de que no pueden ser mostradas a otros y conectar con la empatía, porque se conecta con las propias experiencias del cuerpo del otrx”, concluyó.

Escuchá la columna completa para enterarte más detalles:

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