Procrear rural

Producir y trabajar la tierra es cultura, es un derecho y una forma de vida, sin dudas va mas allá del plano económico. Entonces, queda chico reducir el enfoque para solo evaluar las ganancias o bienes económicos.

Según GRAIN (organización internacional que trabaja apoyando a campesinos y a movimientos sociales en sus luchas) mediante un estudio de campo señala que más del 90% de los agricultores que aún quedan en el mundo pertenecen al sector campesino e indígena. La gran mayoría de los pequeños productores no son dueños reales de las tierras en las que trabajan, sino que deben pagar a sus arrendatarios e inmobiliarias alquileres que escapan de la realidad económica argentina y en muchos casos están dolarizados. Según la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra) se estima que los pequeños productores, encargados de más del 60% de los alimentos que circulan en el mercado interno poseen el 13% de las tierras productivas en Argentina, mientras que un pequeño y concentrado 1% controla el 36%. Estos datos comprueban que los propietarios del campo argentino tienen una larga historia silenciada de usurpación y asesinatos con las poblaciones campesinas e indígenas, ya que muchas hectáreas de las que hoy son dueños, se les fueron arrebatadas a nuestras comunidades indigenas y campesinas través del tiempo.

Desde la UTT impulsan un proyecto de ley #LeyDeAccesoALaTierraYA que funciona algo así como un procrear rural para detener el desalojo y el abuso de los precios de alquileres rurales, así, en vez de pagar alquileres abusivos se plantea la idea de pagar un crédito que permita acceder a tierra propia y de seguridad para producir alimentos e invertir en el camino hacia la agroecología. No solo beneficia a los medianos y pequeños productores, sino que a nivel regional impulsa la reactivación y descentralización de nuestras economías. ¿Se puede producir alimentos sin utilizar químicos nocivos en la gran era agroindustrial? La realidad de las cooperativas y colonias agroecológicas nos demuestran que sí, este proyecto es un gran impulsor de la etapa de transición del agronegocio a la agroecología.

La prioridad de la producción agrícola local, el acceso a los campesinos sin tierra la tierra bajo el lema “la tierra es de quien la trabaja”, la disminución progresiva del uso sistemático de semillas híbridas y transgénicas. Estos conceptos son los que construyen la militancia de quienes apoyan al proyecto de un #ProcrearRural que, sin la predisposición de las cooperativas y colonias que trabajan en conjunto, este “lado B” del campo no tendría ni una cuarta parte de visibilidad de la que ahora tiene, aunque debo decir que merece aun más.

Cuando hablamos de campo en el imaginario colectivo asociamos, generalmente, a personas vestidas como gauchos o peones pero con ropa de marca y termos de mates caros, que se pasean por la rural o andan a caballo, la realidad es que este “estereotipo” es tan solo una minoría propietaria. Los distintos sectores campesinos, las comunidades indigenas y los medianos y pequeños trabajadores son los verdaderos conformadores del campo, que hoy mas nunca están siendo perjudicados por los alquileres de sus tierras. Si queres saber más  sobre este proyecto de ley buscalo como #ProcrearRural.

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